Conversación entre Nny y la cabeza de conejo.
N: Esto.. no soy yo.
C: ¿Quieres darme a entender que he sido yo el que ha estado metido en esta matanza?
N: Quiero decir, yo no puedo ser esto.. haberme convertido en esto. No tiene sentido
C: ¿No sientes ser el producto lógico de tu pasado? Si ese es el caso, entonces quisiera saber a qué escala de lógica te abscribes que te permita aceptar que mi cabeza flote a tu lado.
N: Eso es precisimante. La lógica está jodida aquí. Hay algo inherentemente mal en todo esto. ¿Has estado conmigo desde el principio, no? Incluso antes de que el clavo acertase al conejo, tu voz estaba en mi cabeza. Porque es mi voz. Tú eres yo. El otro extremo de mis conversaciones interiores. Todos asignamos una voz a nuestras facetas internas, y te recuerdo desde el principio. Así que has visto todo lo mismo que yo y lo has sentido. La gente riendo.. Y viviendo sus penosas vidas
C: Un mundo definido por sus programas de cotilleos.
N: Ya sabes lo que pasa en este mundo. No comprenden, no ven que mucho después de que sus risas se apaguen en busca de una nueva emoción barata, sus víctimas siguen escuchando las burlas en sus cabezas. Estos desgraciados admiten su falta de valía por perseguir lo mundano, invitando a su propio dolor a enfrentarse a ellos en forma de víctima furiosa. Pero me estoy perdiendo ¿no? Ya no sé cuáles merecen mi “atención” y pierdo cosas. Las cosas me abandonan. Ya no recuerdo lo que es encariñarte con algo. Los amigos se van. Todo se va. [...]Intento recordar, peró solo se ablandan y nada es correcto o sólido. Recuerdo imágenes, pero son como fotos mal impresas en papel higiénico mojado… borrosas y distorsionadas. Trozos y fragmentos recuerdo ser pequeño, los otros niños riéndose de lo degaldo que era, llamándome “Niño Fideo”, lo típico, esto es todo. ¿Por qué tiene que ser así? He hecho cosas.. y toda esa gente… ¡Y actué como si lo disfrutase!
C: Mira a tu alrededor ¿Recuerdas ser la persona que pintó esos cuadros? Una vez lo pusiste todo en esas cosas, alimentándolas con las criaturas de tu cabeza, pintura y tinta donde ahora hay toneles de sangre. Es decir, mírate! Dedicas más tiempo a quejarte de la estupidez de la humanidad que a lo que una vez te gustó tanto. Soy la única parte de ti que recuerda un tiempo cuando tu imaginación se usaba para crear algo más que horribles ilusiones paranoides. Y aunque la presente situación podría ser otra de esas ilusiones, digamos que no. En cualquier caso, es evidente que tu creatividad es víctima de algo.
N: ¡Dios santo! ¡Has intentado avisarme! ¿Verdad? ¿Ves? Te dije que no tenía ningún sentido, todos estos asesinatos sin sentido. [...] Así que ¿Por qué he estado recogiendo la sangre? ¡Odio la sangre! [...] Ahora te pregunto mi conejito ¿Por qué hago esas cosas? Es tan completamente obvio. Estoy siendo manipulado por algún demonio del más allà de nuestro plano de existencia. Me habló con mi propia voz dejándome creer que era mi propía conciencia lo que oía. Perdía de vista mis propias razones, por eso era débil. Tomó el control y le dejé hacer. He abandonado el control de mi locura. Creemos poder vivir alejados de lo que odiamos, pero nos definen esas mismas cosas, se alimentan de nosotros. Mantenidos por nuestra propia creencia de que hacemos lo correcto, creemos ser tan justos en nuestras protestas… Pero nos convertimos en la amarga descendecia de lo que oponemos, nos convertimos en prisioneros de nuestras propias jaulas. [...] Nos pasamos la vida construyendo nuestras defensas, sólo para que sea eso mismo lo que nos permite ser controlados. [...] ¡Oohhh! Snif.. Ójala alguien me desconectase y me arreglase.
¿Conejito?
C: ¿Sí, Nny?
N: No soy feliz.
“Johnny el maniaco homicida”. Capítulo 2. Johnen Vazquez.